3/11/2011

Los Gorriones

(Continuacion de "El Aldeano Generoso")

- Un Cerrajero llamado Sebastian tomo tanto horror al canto de los Gorrioncillos, que le hacia daño grande su vista y frecuentemente registraba el alero del tejado de su casa, y aun la del vecino cuando creia no ser observado, quitando colerico los nidos y matando a los animalitos inocentes.
- ¿Y por que hacia eso, madre mia?
-Nadie lo supo nunca, hasta que un dia su hijita Juana, pequeña de siete u ocho años, jugando con otra de su edad, que vivia enfrente, lo descubrio en su inocencia: la pequeña amiga de Juana habia visto alguna vez al cerrajero matar con furia a los pajarillos, y tabien oido maldecir de ellos cuando sentia sus piadas. Y hablando de ello mientras jugaba, le dijo:
"Pero di, Juanita: ¿Por que tiene tu padre tanta rabia a los pobrecillos gorriones? ¡Si ellos no hacen mal a nadie!..."
"Pues mira: el los queria mucho antes, pero una noche vino a casa con mucho miedo y muy envuelto en la capa. Yo estaba en la cama y llovia mucho. Miro bien, antes de cerrar, por todos lados y luego metio en el armario unos bultos grandes que traia escondidos. Un dia dejo las llaves puestas, y los vi: eran cosas de la iglesia, muy relucientes. Ya hace tiempo que no estan en casa; no se lo que haria con ellos."
"Pero, ¿y que tiene que ver eso con los gorriones?"
"Pues si, hijita: porque desde que trajo aquello duerme muy mal mi padre y le oigo muchas veces decir entre sueños: ¡Malditos pajarracos! Todo el dia me estan gritando: ¡Im-pio! ¡Im-pio! ¡Im-pio!... Conocen mi secreto y es preciso que mueran todos."
"¡Ay, Juana!, ya decia yo que tu padre estaba siempre de mal humor."
"Si , Hija. Antes se reia y cantaba; pero ahora nunca."
-Y la amiguita de Juana, hijito mio, les fue contando a sus padres la historia triste del herrero. Y como hacia un año que habian desaparecido de la iglesia del pueblo un caliz de oro y dos candelabros de plata que no habian podido hallarse, sospecharon si el ladron seria el. Lo hablaron con el juez: este les prohibio que lo dijeran a nadie por entonces, miestras el averiguaba en secreto la verdad.
-¿y resulto que el herrero los robo, madre?
-Si, se supo al fin todo, y fue condenado por ello.
-¡Pues los gorrioncillos se puede decir que lo descubrieron!
-Eso decia el al tribunal que lo sentencio: "¡Malditos gorriones! ¡Ellos me han perdido!" ¿Pero sabes lo que le contesto el juez?....¡Adivinalo, hijito mio!.....
-Pues.... que fue dios o su conciencia quien lo descubrio.
-¡Eso, eso, hijito! " La conciencia, desdichado - Le dijo-, es un perpetuo acusador. Siempre grita al culpable, y no le deja un momento de reposo: Usted lo sabe muy bien. Los pobres pajarillos fueron aqui, como siempre, bien inofensivos."


(Continuara.....)

Recogido del Libro:

"PARA MI HIJO"
"Libro Primero de Lectura
Para Niñas y Niños"por
MATEO BUSTAMANTE
52 Edicion- Burgos, 1958

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