3/11/2011

El Retrato

(Continuacion de "El Niño enfermo")

- Me contaron, Luisito, que hace tiempo murio un señor muy rico, alla en paises lejanos. el era de por estas tierra, y se fue de joven, como se van muchos, a buscar fortuna trabajando. Dejo un hijo al morir, pero ese hijo tenia el mismo genio vividor que el padre, y andaba por esos mundos de dios ilustrandose y sin que se conservara ningun retrato suyo, ni el padre pudiera dar detalles sobre el a la hora de la muerte.
- ¿Y para quien fueron las riquezas?
- Las conservo la justicia, anunciando el suceso para que se presentara a reclamarlas el hijo en donde quiera que se hallara. Despues de mucho tiempo, no uno, sino tres jovenes se presentaron, asegurando cada cual ser el hijo y heredero del difunto, y como los tres presentaron documentos justificando cuanto decian, el juez se hallaba confuso y no sabia que decidir. Pero al fin se le ocurrio una gran idea: mando traer un buen retrato del difunto, y dijo a los tres jovenes: "Puesto que los tres apareceis como herederos, decidira la suerte. he aqui una señal que hago en el pecho del retrato; aquel que acierte a dar en ella con una flecha de esta escopeta de salon sera el heredero".
- ¿Y tiraron, madre?
- ¿Por que lo preguntas?
-¡Es que si alguno era su hijo!...
- Pues eso penso el juez y asi resulto. El primero clavo su flecha muy cerca del punto señalado; el segundo mas aun; pero cuando le toco al tercero se puso palido y tembloroso al hacer punteria; y llorando a lagrima viva tiro al suelo la escopeta y dijo:
"no, no, señor juez. Yo no puedo ni quiero tirar; ¡prefiero mil veces perder la herencia antes que atravesar con una flecha el retrato de mi padre!..."
-¡Cuanto me alegra que contestara eso! Y el juez, ¿que le dijo?
"tu eres el verdadero hijo del difunto, noble joven. estos otros son falsos, porque un hijo no atraviesa el corazon de su padre ni aun en pintura; tienes razon. ¡Que Dios te conceda vida larga y que emplees tu fortuna en buenas obras!"
- Es muy bonita e interesante esa historia, madre. ¡Que buen muchacho! ¿Quieres contarme otra?
- Si. Pero mira quien entra: tu padre.
-¡Ah, padre! ¡ si vieras que cosa tan bonita acaba de contarme mama!
-¿Si? Y dime, Luisito, ¿Como vamos, hijo mio, te duele algo?
- no. Desde que mama o tu os sentais cerca de mi, nada me duele.
- Bien, hombre, bien. Pues el remedio es facil. ¿Y que te contaba tan bonito?
-Una historia muy linda. Sientate aqui, que me ha prometido contar otra, porque me cuenta muchas todos los dias. Y despues, cuando este mejor y pueda acostarme tarde, tu seras tan bueno que me contaras mas, ¿verdad?
-Si, las que quieras. Pero tu no hables mucho, que estas muy debil y no te conviene. Vamos, escucha el cuento de....

(continuara......)


Recogido del Libro:

"PARA MI HIJO"
"Libro Primero de Lectura
Para Niñas y Niños"por
MATEO BUSTAMANTE
52 Edicion- Burgos, 1958

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