3/11/2011

El Aldeano Generoso

(Continuacion de " Las moscas y las arañas")

- Y hoy, ¿que me contaras?
-Primero un rasgo hermoso de caridad.
Escucha y aprende, Luisito mio.
Las aguas de caudaloso rio, en una inundacion, destruyeron magnifico puente, llevandose sus arcos uno tras otro. Solo quedaba ya en pie el de en medio, y sobre el pequeña casita, en la cual fue sorprendida por el fenomenoo la famiia que habitaba. Desde el pueblo, veianse aquellos desgraciados que pedian socorro a gritos, por señas, con lastimeros quejidos.
Todos se compadecian, pero nadie se atrevia a prestarles auxilio, porque los pilares del arco iban siendo destruidos por la fuerza de la corriente.
-¡Que horrible cosa debe ser una inundacion, madre mia!
-¡Mucho, queridito! ¡Dios nos libre de ella! Pues en tan apurada situacion un rico señor ofrecio un gran premio al que tuviera suficiente valor para llegar alla en barca y tratar de salvar a la desgraciada familia.
El peligro era grandisimo, no solo porque pudiera ser arrastrada por la corriente la barquilla, sino porque si se lograba llegar debajo del arco, este caeria acaso en aquellos instantes y se desplomaria sepultandola en el agua.
El pueblo entero contemplaba en silencio la casita y oia la oferta del señor caritativo, pero nadie se atrevia a correr tan grande peligro. De pronto se presentaba un joven lugareño, a quien atrajo desde la carretera el espectaculo triste. Le dicen de lo que se trata y cuanto se ofrece. Y sereno, animoso, cofiado, pide una lancha, entra en ella, avanza a fuerza de remo, lucha con fiereza contra la corriente, llega bajo el arco, espera a qe desde el niño pequeño al anciano puedan entrar en la barca, descolgandose por una maroma, y emprende luego el regreso con tan sagrada carga.
"Valor - les decia-. Un poco de serenidad para ayudarme y nos habremos salvados". Y rema con grandes brios y vence la violencia de las aguas, y ganaal fin la orilla. Puedes figurarte, Luisito mio, que recibimiento les harian y como todo el mundo pondero y bendijo al aldeano. Y mas aun cuando, al darle el rico señor la cantidad ofrecida al valiente que realizara la empresa, le dijo con la mas noble y respetuosa expresion:
"dadlo a estas pobres gentes, que sin duda quedan necesitadas, señor. Mi trabajo honrado me da lo suficiente para mantener a mi mujer e hijos; mi conciencia solo me hizo ir en socorro de los desgraciados, que yo no vendo mi vida".
-¡Ay, mama! ¡Que noble corazon! ¿Habra pocos asi en el mundo?
-No hay muchos, por desgracia, pero algunos si, en todas partes, haciendose dignos del respeto y consideracion, luz de mis ojos.
¡Como deben de llegar al Señor las oraciones de estos hombres bendecidos! En cambio, el malo goza de poca tranquilidad, como veras que sucedio al hombre del cuento.....


(Continuara.....)

Recogido del Libro:

"PARA MI HIJO"
"Libro Primero de Lectura
Para Niñas y Niños"por
MATEO BUSTAMANTE
52 Edicion- Burgos, 1958

No hay comentarios:

Publicar un comentario